1482 - País

Lleno  de optimismo e ilusiones, el Viceministro de Juventud, Hernán Solano Venegas, espera contar con el apoyo del gobierno y los partidos políticos para desarrollar una efectiva organización civil juvenil.

Hernán Solano Venegas, primer viceministro de la juventud, es oriundo de Pérez Zeledón  y cursa el último año de administración en la Universidad Interamericana.

Las personas jóvenes a partir de este año cuentan con un Viceministerio de la Juventud, creado por ley de la República, pero al cual no le fueron asignados recursos por carecer de presupuesto, ya que tal cargo se creó en mayo.

La Asamblea Legislativa aprobó en abril pasado la Ley General de la Persona Joven, que crea el Viceministerio de la Juventud, el Consejo Nacional de Política  Pública de la Persona Joven, la Red Nacional Consultiva de Personas Jóvenes y los comités cantonales de la juventud, los cuales conforman el  Sistema Nacional de Juventud.

El primer jerarca del viceministerio es Hernán Solano Venegas, director durante los últimos cuatro años del Movimiento Nacional de Juventudes, entidad que desapareció con la mencionada ley y pasa todo su patrimonio al Consejo, que es un órgano con desconcentración máxima adscrito al Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes.

Dicho Consejo es presidido por el viceministro e integrado por los ministros o viceministros de Educación Pública, Trabajo y Seguridad Social, Salud Pública, Presidencia y la Condición de la Mujer, así como por  tres miembros de la Red Nacional.

Hernán Solano, de 35 años de edad,  acepta que no hay plata para llevar a cabo la gigantesca tarea por hacer, pero asegura que sí mucha voluntad, tanto en lo personal como en las instancias gubernamentales, empezando por el ministerio al que pertenece, a cargo de Guido Sáenz, la Vicepresidenta de la República Linette Saborío, a quien denominó como " madrina de la juventud", y el presidente de la República, Abel Pacheco.

Solano, quien tiene amplia trayectoria como dirigente juvenil y preside la Juventud Socialcristiana,  contestó las interrogantes de UNIVERSIDAD en una entrevista, cuyo resumen ofrecemos a nuestros lectores.

-Al crearse el viceministerio por ley, pero sin asignarle recursos, ¿no se torna más bien este cargo en uno puramente figurativo?

-Este es el único viceministerio creado por ley y con funciones definidas. Es el jerarca político del sistema pues,  además, es el presidente y el representante legal del Consejo, que es una institución dedicada a realizar investigación y análisis sobre los diferentes  problemas de la juventud costarricense, para definir políticas públicas de alto nivel.

Mi función es unir voluntades entre los ministerios, organizaciones juveniles, organismos internacionales, la iglesia católica y los diputados, para lograr consenso en función de la juventud.

Sin embargo, no me veo como un viceministro centralista, con todo el poder en la mano, sino como un facilitador  en este proceso, tratando de que todos estemos integrados.

Estoy, por ejemplo, comprometido con la creación de la Red Nacional de Jóvenes, que es un sueño mío y lo voy a hacer realidad, porque el Consejo tiene la tarea  de definir las políticas públicas en este campo, pero la Red tiene la potestad por ley de conocer ese documento y ratificarlo o no. Esta funciona como un parlamento, lo que nos obliga a que la definición de las políticas tenga  que ser necesariamente en común acuerdo con la sociedad civil joven.

¿Con qué recursos cuenta para llevar a cabo esa tarea que implica tanto la organización de la juventud en comités y la red, como el seguimiento de lo que cada ministerio debe realizar en su campo para esta población?

- Con la voluntad. Cuando don Abel Pacheco me nombró, empecé sin oficina, escritorio, secretaria, ni carro. Ya tengo las dos primeras, gracias al apoyo del Ministro Guido Sáenz.

El único presupuesto del Consejo es el que tenía el Movimiento Nacional de Juventudes y es de ¢150 millones (que es insignificante). El viceministerio no tiene ninguno porque el presupuesto de la cartera se planea pensando solo en cultura.

La ley no le garantizó ningún presupuesto a la juventud porque en ese momento los diputados no lograron ponerse de acuerdo en el tema. La organización juvenil de este país tenía 25 años de presentar proyectos en la Asamblea Legislativa para transformar el Movimiento Nacional de Juventudes y darle mayor jerarquía en el gobierno. Hasta ahora se logró pasar un proyecto. Es obvio que una de mis principales metas es el recurso económico, pues el presupuesto para la juventud es cero.

Con la creación del Sistema Nacional de Juventud se viene a tocar un campo que estaba abandonado...

-Así es. El sector joven ha estado dejado de la mano. Aquí hay una oportunidad para construir. Tiene que haber dinero para que las estructuras de gobierno hagan cosas positivas para la juventud y para garantizarles oportunidades. Esta debe ser  organizada y tener espacios para pronunciarse sobre los temas nacionales, cuyos criterios deben ser tomados en cuenta.

No  se trata solo de invertir dinero en asistencia social, para solucionar problemas específicos como la drogadicción. Necesitamos el apoyo de todos, desde el presidente de la República hasta los diputados y dirigentes políticos, pues no hay chocolate sin cacao.

Es preciso hacer una gran alianza para lograr que se abran y respeten esos espacios. Uno es la Red Nacional de la Juventud. Quiero ver a las federaciones estudiantiles universitarias pronunciándose, por ejemplo,  sobre los tratados de libre comercio y demás temas nacionales.

Voy a patrocinar la idea de crear la confederación de gobiernos estudiantiles de secundaria, para que sus representantes se pronuncien sobre el sistema de educación y otros ámbitos nacionales. Es el momento de reflexionar sobre la vigencia de la enseñanza metodológica.

No creo que a los políticos les haga mucha gracia ese grado de organización juvenil que usted quiere impulsar, sobre todo después del movimiento contra Alcoa...

-A veces hay miedo  de que los muchachos se organicen. No sé si la torta es que abrieran un viceministro de la juventud, porque vengo a impulsar la organización juvenil. Ese espacio  yo se los voy a abrir, lo cual puede significar para algunos políticos un poco de susto.  Ellos tienen miedo de que la juventud se organice, o abrirles espacios. Quiero ver a los dirigentes políticos que hablan de participación de la juventud comprometidos con esto.

La ley establece la creación de mecanismos de participación para la juventud organizada, pero no así para la otra, que es la mayoría...

- La Ley refleja ese vacío, esta es una realidad que no se puede ocultar. Los legisladores no supieron cómo darle campo a los jóvenes que no están en ninguna organización, que son la mayoría y a quienes también tenemos que escuchar sus opiniones. Esto es parte de los vacíos de la ley cuya corrección hay que tratar de impulsar en la Asamblea Legislativa.

-¿Qué proyectos impulsará?

-Haremos una encuesta nacional para saber cuales son las prioridades y problemas de la juventud, a fin de realizar una investigación a fondo sobre cada aspecto. Para ello voy a pedir apoyo a los organismos internacionales, el Banco Centroamericano de Integración, con cuyo director, Juan Rafael Lizano, ya me reuní y nos va a ayudar.