1997 - Opinión

“En la guerra, ante la muerte, descalzos todos desnudos todos, se igualaron los negros y los blancos; se abrazaron y no se han vuelto a separar”. José Martí

El 19 de mayo de 1895, en un combate sorpresivo, muere el ilustre héroe independentista cubano José Martí. Un hombre extraordinario, humanista, con una capacidad intelectual reconocida y respetada, por los poetas y escritores de la época; cuya poesía y literatura universal llenó de fe y esperanza a los hombres y mujeres, que anhelaban ser libres e independientes del yugo español invasor expoliador de los pueblos de la América cobriza, y el Caribe.

Su portentoso verbo literario cultivó en las consciencias y actitudes de los patriotas, valores y principios revolucionarios fundamentales, que les daban sustento y consistencia a sus ideas independentista de patria y libertad; ante la vorágine de una segunda guerra que marcaba momentos difíciles y desiguales, con un nostálgico antecedente histórico de la primera guerra de los diez años, de 1868 a 1878, dejando un país destruido y desgastado.

Después de diecisiete años de rezago, y en condiciones adversas, pero con un gran espíritu de lucha y unidad, se inicia la segunda guerra por la independencia de Cuba 1895, la que va a producir un cambio de 180 grados, en la vida de los patriotas, con la participación activa de Martí en la organización y dirección compartida, con militares de experiencia y conocimiento de gran arraigo popular, el dominicano Máximo Gómez, y el cubano Antonio Maceo; asumiendo el gran compromiso ante el altar de la Patria, de luchar por la liberación nacional de su Cuba, agredida y martirizada.

Con talento y capacidad de convocatoria, comienza a unir a esclavos liberados, obreros, campesinos, e intelectuales, en un esfuerzo titánico de gran contenido político, militar y de unidad nacional.

Posteriormente, se traslada a Santo Domingo, donde redacta un manifiesto de lucha; el Manifiesto de Montecristi, donde plasma con su maravillosa prosa, no solo el contenido político del accionar de las ideas revolucionarias independentistas, sino también los propósitos, razones y naturaleza de la guerra, con fundamentos filosóficos y doctrinarios.

Sus fuertes convicciones, su visión de hombre humanista, su vida llena de gloria y riesgo, y sus esperanzas de tener una patria sin esclavos, sin fuerzas de ocupación, sin genocidios y sufrimientos de su pueblo,  hacen una lectura e interpretación correcta del devenir histórico de su pueblo y sus ansias de justicia y libertad.

Ante lo cual, Martí expresa con agudo conocimiento en carta a un amigo. “Llegó  ciertamente para este país (Estados Unidos), la hora de sacar a plaza su agresión latente, y como ni sobre Méjico y Canadá  se atreve a poner  los ojos, los pone sobre las Islas del Pacífico, las Antillas, sobre nosotros”. Era un peligro inminente, que Martí lo sintió en lo más profundo de su alma, y con la altivez que siempre lo caracterizó, denunció el abominable crimen que se perfilaba en las entrañas del naciente imperialismo. “Viví en el monstruo y le conozco las entrañas, y mi honda es la de David”.

Dimensionando con certeza, la tenebrosa y criminal actitud de los imperialistas. Que tres años después de su muerte, en febrero de 1898, el gobierno de MacKinley hunde sus garras sangrientas sobre los victoriosos patriotas independentistas, e interviene en forma premeditada, en la guerra contra España.

No es sino hasta el primero de enero de 1959, con el triunfo de la gloriosa Revolución Cubana, que el  esfuerzo y sacrificio de Martí logra el pedestal de gloria y honor en el corazón del pueblo; su obra y pensamiento adquiere una dimensión cultural y literaria, de inspiración, creatividad, motivación y solidaridad humana.

A 118 años de la muerte en combate del Apóstol, José Martí, la lucha del pueblo cubano en defensa de su absoluta independencia y sus libertades continúa.

Las diferentes administraciones del imperio atentan contra los derechos fundamentales de la nación cubana, y desde 1959, financian, y dirigen una política de agresión permanente contra la independencia, las libertades, el derecho a vivir y desarrollarse en paz.

Precisamente, esa era la insigne labor revolucionaria, de los cinco patriotas cubanos, presos en las cárceles del imperio desde hace 15 años; denunciar el terrorismo de Estado;

cuyo legado Martiano, también, está presente en la proclama del 31 de julio del 2006, del comandante Fidel. “No albergo la menor duda de que nuestro pueblo y nuestra Revolución lucharán hasta la última gota de sangre”. ¡Le asegura que no tendrán jamás a Cuba!

Honor y gloria a Martí, ante su muerte.

 

Últimas Noticias

Polémica judicial por el nieto recuperado de Estela de Carlotto
30/08/2014 | DPA


Buenos Aires, 30 ago (dpa) - La jueza federal argentina María Servini de Cubría denunció que las Abuelas de Plaza de Mayo quieren desviar la causa que investiga la apropiación del niet [ ... ]


Contraloría rechaza ampliación de contratos de conservación vial
29/08/2014 | Diego Arguedas

La Contraloría General de la República (CGR) rechazó la ampliación por un año de los contratos de conservación vial que solicitó el Consejo Nacional de Vialidad (Conavi), al considerar que no e [ ... ]


Galería: La Casa de Playa del INCOP
29/08/2014 | Javier Córdoba

Esta es la casa de playa de la que dispone el Instituto Costarricense de Puertos de Pacífico (INCOP) que está a disposición de la Presidencia Ejecutiva de esa entidad y que tiene un costo de manten [ ... ]


Otros Artículos...
Banner
Banner
Cultura
Banner
Banner